El sábado 26 de abril llegamos de madrugada, a Barcelona desde París. Temprano, también llegamos donde nuestro amigo Ramón. Para él, una sorpresa anunciada. De aquí saldríamos a nuestra primera etapa del Camino, en unos días más. Antes deberemos embarcar a Felipe con destino a su hogar, en Chile. Pensamos bastante en llevarlo de peregrinaje al Camino, pero optamos por regresar lo a sus estudios.
Se prolongó más de lo planeado inicialmente, nuestra estadida en Barcelona. La espera de una amiga que se uniría a nosotros en Barcelona, para iniciar las primeras etapas del camino en nuestra compañía y el mal tiempo que campeaba en la zona de los pirineos navarros provocaron el atraso en salir.
Nuestro amigo Ramón, con verdadera vocación de hospedero, nos acogió hasta nuestra partida. Y nuestra demora allí tubo una razón, cuyo total desenlace conoceríamos al final del camino.
