viernes, 9 de mayo de 2008

mediodia 9 de mayo.

TARRASA - ZARAGOZA






Nos subimos al metro, cada uno cargando su mochila, en la estación Güinardó. Marchamos en dirección de la estación de Tarrasa, donde llegamos media hora más tarde. Por supuesto, como suele suceder, llegamos a la estación de metro, donde no nos esperaban. Nuestros contactos nos esperaban en la estación de ferrocarriles, Emi que se nos uniría y su amiga que nos llevaría en coche a Pamplona.

Después, al lograr hablarle a su móvil a María Sepúlveda, nuestra amiga, pasaron en coche por nosotros a la estación de metro, ahí en La ramblas de Tarrasa. Allí conocimos a Carmen Garay, que según contó, además de peregrina y hospitalera en el camino a Santiago, era una conocida caminante por su rapidez y las distancias en recorrer. Nos llevo a todos a su piso a desayunar, antes de salir en dirección a Pamplona.
Después del reconfortante desayuno, esa mañana lluviosa, alargado comentando algunos sucesos, que vivimos durante nuestra estadía en Barcelona, nos embarcamos en el coche de Carmen para iniciar viaje dando ya las once de la mañana. Tomó la ruta en dirección a Lleida, cruzando la carretera que lleva a Calaf.
Llegamos a Zaragoza cerca de las tres de la tarde, decidimos detenernos en un restaurante de servicentro para compartir comida y allí nos hicimos estas fotografías que han visto.
Mientras viajábamos por la carretera mirando el paisaje, mis pensamientos se fueron a mis sentimientos de lo agradable que me resultaba esta tierra, tan familiar. Desde la primera vez, que Saide, Joan y yo vivimos en Valencia, becado y formando mi familia, quise quedarme. Y aún ese sentimiento me acosa, como si no viviese en la tierra en que mi alma esta a gusto. Tal vez sea la atracción de mis genes de mis antepasados catalanes.
En el viaje anterior, que hicimos a Valencia, cuando vi el paisaje de tierra oscura, sus olivos y naranjos al sol, sentí una angustia que me oprimía el pecho. Tuve un impulso de enterrarme en el suelo y llenarme de tierra y quedarme allí viviendo aunque fuese de peón. Ese sentimiento algunas veces lo tuve también en el Camino.
Ya vamos entrando en Pamplona, ¡que alegría!
Posted by Picasa

No hay comentarios:

Publicar un comentario